6 Consejos para realizar contratos de diseño gráfico


Cuando somos trabajadores autónomos, el disponer de contratos legales entre nosotros y los clientes que trabajamos es importante.

1. Siempre tener un contrato escrito

No solo compromete a realizar el trabajo del Freelance al darse la mano con el cliente o responder “trato hecho” en un correo electrónico. Siempre debemos tener un contrato escrito que resume el trabajo que vamos a realizar, como también las condiciones comerciales y otros detalles legales que son aburridos de leer, pero en realidad te puede ahorrar un montón de problemas en el camino.

2. No asignar derechos a tu trabajo antes del pago

Este es uno de los errores más comunes que las personas que prestan servicios creativos hacen: Renunciar a los derechos de su trabajo antes de que hayan sido compensados.
¿Cómo asegurarnos para evitar esto en nuestro contrato de diseño? Busca palabras como: "una vez concluidos los servicios y condicionado al pago total …"

3. No disponer de una cuota por abandonos

Debemos tener una cuota para los proyectos que se han finalizado inesperadamente o proyectos donde el cliente cambia de opinión y ya no desea continuar.

Modera tu cuota por abandonos con hitos claros, asegurándote de haber escrito la prueba de aceptación para cada entregable.

4. Tener una buena y sólida declaración de Trabajo

Si vas a empezar desde cualquier modelo de contrato decente, es una mala idea para empezar a modificar las cláusulas legales sin la ayuda de un abogado, ya que alterar el texto puede afectar las metas, la eficacia y la validez del contrato.

5. Realiza tu contrato con un aspecto profesional y vistoso.

¿Quién dice que los documentos legales pueden ser aburridos? Siempre y cuando el contrato disponga de todos los elementos esenciales , eres libre para mejorarlo y convertirlo en un verdadero objeto de diseño.

6. Habla con un abogado

Aunque a veces no es económicamente viable ir a un abogado, hay ciertas situaciones que en gran medida será beneficioso consultar a un abogado.

Por ejemplo, si el cliente comienza a hacer un montón de cambios o empieza a decir cosas como “esto es lo normal” o “lo hacemos todo el tiempo”. Hay pocas cosas que no son negociables en los contratos de servicios, y esto suele ser una excusa para tirar en una disposición que por desgracia no te beneficiará.


Publicado el , Fuente: reinspirit.com